Armar un home office que aguante los días de encierro
Cuando llueve toda la semana, el escritorio deja de ser un mueble y pasa a ser el lugar donde vives. Qué mirar antes de comprar.
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Un escritorio que sirve para dos horas no sirve para ocho. La diferencia no está en el precio: está en tres medidas que casi nadie revisa antes de comprar.
La altura. El estándar son 75 cm, pensado para una persona de 1,75 m. Si mides menos, vas a terminar con los hombros encogidos; si mides más, con la espalda curvada. Antes de elegir, siéntate en la silla que vas a usar y mide desde el suelo hasta tus codos con los brazos relajados: esa es tu altura de trabajo.
El fondo. Menos de 60 cm y la pantalla te queda demasiado cerca, que es la causa más común de fatiga visual al final del día. Con monitor grande, apunta a 70 u 80 cm.
El paso de cables. Suena a detalle menor hasta que tienes cargador, monitor y lámpara peleando por el mismo borde. Un escritorio con pasacables o una cajonera con canal se paga solo en orden.
Sobre la silla: si vas a pasar jornadas completas, el apoyo lumbar regulable importa más que el respaldo alto. Un respaldo alto sin soporte lumbar es solo un respaldo grande.
En días de lluvia también conviene mirar dónde pones el escritorio. Pegado a la ventana suena bien, pero con luz gris de invierno vas a trabajar a contraluz. Mejor perpendicular a la ventana: recibes luz lateral sin reflejo en la pantalla.
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