El living en invierno: menos metros, más horas de uso
En Santiago el invierno concentra la vida en una sola pieza. Cómo ordenarla para que no se sienta apretada.
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Cuando baja la temperatura, el living absorbe funciones que en verano estaban repartidas: comedor, oficina, sala de juegos. El error clásico es llenarlo de muebles para cubrir cada función.
Un sofá bien elegido reemplaza tres muebles. Fíjate en la profundidad del asiento antes que en el largo: menos de 55 cm obliga a sentarse en el borde, más de 65 cm invita a recostarse. Para un living que también es sala de estar diaria, entre 55 y 60 cm es el rango cómodo.
La estantería vertical gana al mueble bajo. En espacios chicos, subir el almacenamiento libera piso, y el piso libre es lo que hace que una pieza se sienta grande. Una repisa de 180 cm ocupa el mismo metro cuadrado que una de 80, pero guarda el doble.
Deja un camino. Suena obvio, pero es lo primero que se pierde: 60 cm libres para circular entre el sofá y la mesa de centro. Si no caben, la mesa de centro sobra.
Un truco de invierno: mover el sofá 20 cm hacia adentro, separándolo del muro exterior. Los muros que dan a la calle son los más fríos de la casa, y esa distancia se nota al sentarse.
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